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Soñé...

Soñé con ella, soñé muchas veces y, a diferencia de lo general en mi vida, lo recuerdo. Pero es extraño: soñé lindo, soñé feo, soñé… Toda la noche soñé y me sentí bien, me sentí mal, me sentí hot; pero lo importante es que, cuando desperté, me sentí bien de estar donde estoy. Toda la mañana he pensado en ella; quiero hablarle, quiero decirle cuánto la amo y cuánto quiero verla, tenerla y besarla. ¿Qué me detiene? No sé, pero no lo hago. Quiero hacerla sentir bien, pero no abrumarla, así que diré poco, pero diré lo que siento, y espero que siempre que lo lea sepa que lo único que quiero es que sepa que me hace sentir bien...

Es ella...

Yo me considero a mí mismo una persona relajada, una persona tranquila, pero últimamente me dejo llevar demasiado por mis sentimientos. Estoy siendo demasiado emocional y poco racional, y no me gusta. No me gusta estar todo el tiempo con miedo, no quiero estar todo el tiempo pensando en las cosas malas que pueden pasar. Quiero poder estar tranquilo, pues si algo pasa, pasará y ya; no hay nada que yo pueda hacer al respecto. Yo de verdad siento que Ana me ama, de verdad siento que ella quiere pasar al menos este tiempo de su vida conmigo. No sé si piense en querer una vida a mi lado, pero sé que en el corto plazo piensa en mí como alguien que le puede aportar a su vida de forma positiva, y eso espero hacer. Ya me cansé de estar de acá para allá, de mendigar cariño; por eso decidí estar con ella, porque ella me hizo sentir, desde antes de ser algo, como pocas personas me han hecho sentir, y yo quiero que ella se sienta segura conmigo. Así que lo decidí, así será: no más celos, porque las...

Inyección de felicidad...

  Ayer estaba solo, tirado en mi cama, solo en el celular, disfrutando de esa soledad que tanto temía; porque ya no me siento solo, ahora me siento bien estando solo conmigo. Pero en ese momento vi algo en el celular, eso me provocó risa y giré; giré para el lado donde ella normalmente se acuesta cuando está conmigo y lo sentí: sentí su aroma, la sentí ahí conmigo. Ese olor simplemente entró a mi sistema y me hizo feliz. En ese momento me inundó felicidad, me inundó amor, me inundó ella y fui feliz por ese segundo que abracé la almohada al pensar lo mucho que amo y me aman. Fue simplemente una inyección de felicidad...

Hacernos felices...

  Sigo pensando por qué la gente tiene la tendencia a decir que la nostalgia es algo malo. A mí muchas cosas me generan nostalgia y, cuando lo hacen, sonrío. Sonrío al pensar cómo eran las cosas antes y cómo son ahora. Pienso, por ejemplo, en esos días de hace 3 años: la veía, me parecía hermosa, la veía y me parecía sexy; la veía y toda ella me encantaba. Pienso en ese día en que más cerca estuve de ella y recuerdo que, en ese momento, todo me siguió encantando; todo me seguía diciendo a gritos que ella me encantaba y que me hubiera encantado estar con ella desde antes. Y recordar todo eso no me da tristeza, me da alegría ver cómo las cosas evolucionan de manera positiva. Me emociona ver que hace años era un deseo, era un sueño. Me da nostalgia pensar en mis recuerdos con respecto a ella, pero me da alegría verla ahora: verla que me dice “amor”, ver cómo me busca el lado para un abrazo, cómo me busca para que le dé la mano, cómo me busca para un beso. Pienso en ese Cristian de hac...

Recuerdos...

R ecuerdo levantarme de la cama de mi mamá cuando la iba a visitar. Me levantaba al lado de mi hermano, con el calor de la costa recorriendo mi cuerpo y el ventilador haciendo su mejor esfuerzo para calmar el sofoco. Me levanto y mi mamá está en la cocina, con la gota de sudor, pero con todo el amor, terminando de preparar nuestro desayuno. Son las 10 a.m., pero ella ha estado despierta desde las 6 o 7, alistando todo para que mi hermano y yo comiéramos todo el día plácidos de la vida. Cuando Daniel se levanta, nos sirve. La comida siempre era variada; ella es una maestra para cocinar, puede aprenderlo todo muy fácil y todo lo que hace queda rico. Podía ser desde un calentado con huevo y aguapanela hasta banano machacado con queso rallado y un jugo natural; para mí, jugo de tomate, pues sabe que lo amo sobremanera. Terminados de comer, sigue su labor en la cocina y yo me le acerco y le digo en qué le ayudo: “¿Qué pico? ¿Qué corto? ¿Qué pelo? ¿Qué lavo?” Me enseña pocas cosas por miedo ...

Verlos de lejos...

 La verdad, para mí la respuesta es fácil: viajaría por allá a 1999, o un poco antes… no, mejor tipo 1990. Viajaria a Medellín o Itagüí, no sé bien; si es a Medellín, iría al barrio Antioquia, probablemente; si fuera a Itagüí, viajaría a Santa María. Lo único que buscaría sería poder pasar ese día con mis abuelos. Probablemente sería un domingo, para ir a misa con ellos. No soy tan creyente, pero los acompañaría sin chistar. Solo necesito poder darles un abrazo, que mi abuela me bendiga con una cruz o algo por el estilo, que mi abuelo me enseñe una sola canción en guitarra de cuerdas, y estar con ellos desde que se levanten hasta que se duerman. Si verme cambiara algo, solo necesitaría verlos de lejos...

Soñé que moría...

Soñé que moría. Vi cómo muchas personas estaban tristes; vi cómo la gente me lloraba. Vi a mi mamá desgarrada junto a mi ataúd; vi que no podía con el dolor de ver que no respondía. Vi que nadie la calmaba porque, además, quienes más la podían calmar en una situación así —uno estaba en el ataúd y el otro estaba igual que ella—. Vi a mi hermano: vi que intentaba ser fuerte, vi que intentaba estar calmado por mis papás. Vi que Vanessa era su único apoyo y que nada funcionaba; vi que solo estaba muriendo por dentro. Vi a mi papá; vi cómo mis tías lo abrazaban, vi cómo mis tíos intentaban distraerlo, vi cómo sus amigos lo ayudaban; igualmente, solo lloraba. Vi a Catica; vi cómo lloraba y cómo Juan la ayudaba, cómo intentaba mantenerse y siguió a pesar de todo. Vi a Manu, a Sebas, a mis amigos y primos; vi cómo entre ellos intentaban soportar el dolor y se apoyaban para superar la situación. Vi que era triste que me fuera y me dolió el alma, pero también vi cómo siguieron con sus vidas, y m...