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Sexualidad...

 ¿Hasta qué punto la sexualidad es algo bueno? ¿En qué momento terminamos siendo esclavos de ella? ¿Será que siempre ha sido así a lo largo de la historia o es consecuencia de cómo ha evolucionado la sociedad? Yo creo que siempre la hemos deseado más de lo que realmente necesitamos, y eso nos ha causado cierto daño. Sin embargo, hoy en día, la sexualidad se ha convertido en un negocio: la pornografía, la prostitución, OnlyFans, las páginas webcam… Todo esto ha llevado a que la sociedad caiga ante la sexualidad como si fuera una droga legal, fácil de conseguir. Ahora basta con tomar el teléfono y ya está al alcance de cualquiera. No sabría decirlo con certeza. En mi caso, intento controlar mis deseos de ver, de buscar, de consumir, pero es difícil. Además, siento que el sexo en sí mismo se ha vuelto más difícil de obtener, lo que paradójicamente lo hace parecer más "necesario". Ese vacío hace que el consumo de sexo fácil, de placer inmediato, se vuelva una alternativa cada vez...

Sisifo...

 La vida es difícil, aunque muchas veces le diga a la gente lo contrario. No sé exactamente de dónde salió mi forma de ver la existencia, pero creo que es una conjunción de situaciones, pensamientos y experiencias. En el fondo, me gusta pensar que todos tenemos un propósito que trasciende nuestro entendimiento y que seguiremos viniendo hasta cumplirlo. No es importante saber si lo logramos o no, porque está más allá de lo que podemos comprender. Es curioso cómo ciertas ideas nos ayudan a sobrellevar el peso de la vida. Me gusta creer que, si algún día decido quitarme la vida, no será el final de todo, sino solo una parte más del proceso de aprendizaje hacia algo mayor. No sé si este pensamiento me da tranquilidad, pero sí me ayuda a seguir adelante, incluso cuando no encuentro razones claras para hacerlo. A veces me siento mal sin saber por qué. No tengo una base, una razón específica o un detonante claro. Solo está ahí, presente, constante. Y decirlo sin una explicación me parece ...

Solo yo...

 —¿Por qué lo haces? —¿Qué cosa? —Seguir ahí. Si ya te dijeron que no, que no es necesario, incluso te ignoran, no te dan un lugar. ¿Por qué sigues preocupándote, queriendo estar? —Porque yo también he estado ahí. En ese lugar donde no quieres hablar con nadie, donde rechazas a todos porque duele demasiado y no sabes cómo lidiar con eso. Cuando he estado ahí, siempre he deseado que alguien me pregunte, que insista, aunque sea incómodo. A veces es necesario. —¿Aunque te veas desesperante? —Sí. Prefiero caer mal por intentarlo que quedarme quieto. En los malos momentos hay pocos que se quedan, y lo sé... Por eso quiero estar. Porque siento que, tal vez, me necesita. —¿Y si no? ¿Y si realmente no quiere hablar contigo? —Entonces estoy listo para que me lo diga. Que me eche fuera si quiere, aunque sea con rabia o desprecio. Pero al menos habré provocado algo... Algo que tal vez le ayude a soltar lo que lleva dentro. —¿Y no temes lastimarte más? Ya estás mal, ¿no? —Quizá sí, pero saber ...

¿Qué es la muerte?...

  ¿Qué es la muerte? La muerte es lo más natural de la vida, el único evento que define nuestra existencia con certeza absoluta. No importa qué hagamos, cuáles sean nuestras pasiones, nuestras creencias o los amores que coleccionemos en este camino; todo, inevitablemente, tendrá un final. Sabemos que llegará, y aun así, no estamos preparados. Este año, la muerte ha estado más cerca de mí de lo que hubiera deseado. Intento verla como algo natural, algo que nos une a todos, pero perder a alguien sigue siendo una experiencia desgarradora. Rezo, aunque no sea tan religioso, pero no por quienes han partido. Ellos ya están libres de dolor, descansando en paz. Rezo por quienes quedamos aquí, por los que sufrimos su ausencia, atrapados en esta espera inquietante que nunca nos deja en paz. No sabemos quién sigue ni cuándo será nuestro turno, y tal vez ahí radique la mayor carga de este ciclo inevitable. ¿Y tú? ¿Cómo percibes la muerte?

Música...

 Tengo una sensación muy extraña. No porque nunca la haya sentido, sino porque no siento que sea normal, aunque para mí lo sea. Últimamente, la siento más… y más fuerte. Es un vacío. Un vacío que se aferra a mí, que me hace querer llorar, que me llena de tristeza por cosas que parecen insignificantes. Pero para mí, “lo más mínimo” no son las personas, ni el trabajo, ni la universidad. Es la música. La música siempre ha sido mi refugio, lo que mueve mis emociones, lo que me hace sentir vivo. Pero ahora, cada canción que empieza parece cargarme de una tristeza inexplicable. Y pensarás que es sencillo: deja de escuchar música . Pero no puedo. Es tan importante para mí que incluso imaginar mi vida sin ella me hace sentir peor. La música es mi pasión, pero también mi peso. Me sostiene y al mismo tiempo me rompe. Es algo que amo profundamente, pero que últimamente solo me hace sufrir. Y eso me asusta. ¿Qué me espera si lo que antes me daba felicidad ahora solo me trae tristeza? ¿Será alg...

¿Amigos?...

  ¿Qué son los amigos? ¿Por qué los tenemos? ¿Por qué los queremos? La relación con un amigo o una amiga es la más extraña que tenemos con alguien. No nos une la sangre, pero sentimos que son familia. No es un lazo tan intenso como el que se tiene con una pareja, pero aun así, queremos estar cerca de ellos. Entonces, ¿Qué es lo que realmente nos conecta? ¿Qué hace que pensemos en ellos como alguien imprescindible? En mi caso, es la soledad. A veces me pregunto si a los seres humanos nos impulsa el miedo para buscar amigos. ¿O será algo más positivo, algo que no alcanzo a ver? No sé qué motive a los demás, pero al menos en mi experiencia, agradezco al miedo. Porque, gracias a él, encontré personas especiales, personas que hacen que ese miedo desaparezca, aunque sea por un rato. Y tú, ¿Qué te impulsa a ti a buscar un amigo? ¿Qué es lo que encuentras en ellos?

Un momento feliz...

 -Hoy quiero hablar de algo un poco más alegre, ¿te parece? -Claro, ¿a qué se debe esto? -Hoy estoy feliz. -¿Por qué? -No lo sé, tal vez porque… bueno, no lo sé. Hoy simplemente no me levanté queriendo morir. Al principio, todo parecía igual: la vida, sin cambios, la misma rutina. Pero, en algún punto de la mañana, algo cambió. Me sentí bien, sentí ganas de sonreír, de querer la vida. Amar estar vivo es más difícil que querer morir, al menos para mí y, sospecho, para muchas personas. Pero hoy… hoy es uno de esos días en los que quiero sonreír, en los que veo la vida como algo hermoso y quiero simplemente sonreírle… …Ojalá amaneciera siempre así. Y cuando me siento así, ojalá supiera transmitirles esa felicidad a las personas que amo. No sé bien cómo hacerlo, pero quiero que sepan que hoy estoy bien, y que hoy, más que cualquier otro día, los quiero mucho. Tú incluido.