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Ansiedad, culpa ¿Dios?

Ya no sé si la ansiedad me la genera el trabajo, el estudio, las amistades o simplemente mi miedo a vivir. Cambié de trabajo, cambié de ambiente, paré mis estudios, y de todas formas siempre tengo problemas para estar bien. ¿Acaso no sé vivir diferente? ¿Qué tengo que hacer? ¿Por qué la vida no es tan fácil como simplemente tener un manual, como un computador o un celular? Simplemente que la vida te diga:  "- Presiona en tal parte si estás ansioso. -  ¿Estás ansioso por...? Si no sabes la respuesta, sigue leyendo.  - Ya determinamos a qué se debe tu ansiedad. Para solucionarlo solo tienes que hacer esto.  - Realizó su limpieza de ansiedad correctamente. Gracias por usar nuestros servicios." Pero no, la vida no es así de fácil, y pensar en lo complejo de ella genera aún más ansiedad. La misma que me genera la respuesta que nunca llegará, y que si llega, sé que no llenará lo que deseo, porque antes que nada: inconforme. Gracias, Dios. Me diste el paquete completo. Y, a...

Ser en peligro de extinción...

Acabo de ver en el metro algo que llamaré un ser en vía de extinción: una persona que estaba leyendo un libro y no viendo un teléfono. Una persona que estaba inmersa en las líneas que alguien había escrito, que solo pausaba su lectura para apoyarse y conseguir la estabilidad necesaria para volver a su libro. No logré ver qué leía, pero este ser estaba embelesado por lo que en el libro había. No quería perder ni un minuto de su vida sin saber qué pasaría a continuación en su lectura. Era admirable y, al mismo tiempo, triste. Me recordó mis primeros recuerdos en el metro, cuando ni en esta bella ciudad vivía. En esa época, los pequeños sentados iban asombrados por la grandeza de la ciudad, los jóvenes compartían entre ellos bromas e historias, y los adultos se veían leyendo libros, revistas, periódicos. Pero ahora ninguna generación se salva: los más grandes, después de años de criticar a los jóvenes por no soltar el teléfono, se unieron a ellos; los jóvenes tienen a otros al lado, pero ...

Pensamientos de hoy...

 No sé si en algún momento de verdad te lo volveré a decir. Ya fue bastante difícil hacerlo la primera vez… y también la segunda. Una tercera vez creo que sería demasiado, aunque dicen que la tercera es la vencida . Pero no lo sé. Siento que esta vez podría salir muy bien... o muy mal. Las cosas no son fáciles. La vida no es fácil de leer, y las personas cambian constantemente. Eso hace que no sepa cómo actuar con ellas. Siento que sos demasiado buena, que me tratás como me tratás porque me querés y porque, simplemente, sos un ser humano increíble. Que sos así con todos. Pero hay momentos en los que siento que me tratás diferente. Siento que me ves diferente. Siento que sos diferente conmigo. Y eso me confunde. Porque no sé si es solo una idea mía… o si es mi realidad. No sé qué hacer. No sé cómo tratarte, cómo mirarte, cómo sentirme con vos. Solo quiero que sepas todo esto. Y también mucho más que podría decirte sobre cómo me siento. Pero, sinceramente, no sé si quie...

Sombras en la Plaza de la Libertad

Hace poco viajé. Viajé pensando que sería una experiencia que me traería solo buenos recuerdos para el futuro, y sí, así fue, pero también me llamó a reflexionar. Viajé a un concierto, a ver un grupo que llama a la protesta, que llama a preguntar por qué nos hacen esto, por qué nos usan y nos maltratan en vez de defendernos. En ese momento no le di mayor importancia que la del primer día que escuché una canción de ellos, pero después me ayudó a reflexionar. Al día siguiente estuve en un lugar histórico para el país en el que crecí, un lugar que evoca las ideas de los mayores pensadores de independencia de una nación que nació en la esclavitud, y me llevó a pensar: ¿En qué momento esos pensadores fueron olvidados? ¿En qué momento se envenenó el pensamiento de lucha por el pueblo y se volvió corrupta la entidad que creamos para proteger nuestros derechos? Este viaje, sin haber sido el más profundo que haya hecho, me llevó a pensar: ¿En qué momento de la historia pasó esto? Y cre...

Sexualidad...

 ¿Hasta qué punto la sexualidad es algo bueno? ¿En qué momento terminamos siendo esclavos de ella? ¿Será que siempre ha sido así a lo largo de la historia o es consecuencia de cómo ha evolucionado la sociedad? Yo creo que siempre la hemos deseado más de lo que realmente necesitamos, y eso nos ha causado cierto daño. Sin embargo, hoy en día, la sexualidad se ha convertido en un negocio: la pornografía, la prostitución, OnlyFans, las páginas webcam… Todo esto ha llevado a que la sociedad caiga ante la sexualidad como si fuera una droga legal, fácil de conseguir. Ahora basta con tomar el teléfono y ya está al alcance de cualquiera. No sabría decirlo con certeza. En mi caso, intento controlar mis deseos de ver, de buscar, de consumir, pero es difícil. Además, siento que el sexo en sí mismo se ha vuelto más difícil de obtener, lo que paradójicamente lo hace parecer más "necesario". Ese vacío hace que el consumo de sexo fácil, de placer inmediato, se vuelva una alternativa cada vez...

Sisifo...

 La vida es difícil, aunque muchas veces le diga a la gente lo contrario. No sé exactamente de dónde salió mi forma de ver la existencia, pero creo que es una conjunción de situaciones, pensamientos y experiencias. En el fondo, me gusta pensar que todos tenemos un propósito que trasciende nuestro entendimiento y que seguiremos viniendo hasta cumplirlo. No es importante saber si lo logramos o no, porque está más allá de lo que podemos comprender. Es curioso cómo ciertas ideas nos ayudan a sobrellevar el peso de la vida. Me gusta creer que, si algún día decido quitarme la vida, no será el final de todo, sino solo una parte más del proceso de aprendizaje hacia algo mayor. No sé si este pensamiento me da tranquilidad, pero sí me ayuda a seguir adelante, incluso cuando no encuentro razones claras para hacerlo. A veces me siento mal sin saber por qué. No tengo una base, una razón específica o un detonante claro. Solo está ahí, presente, constante. Y decirlo sin una explicación me parece ...

Solo yo...

 —¿Por qué lo haces? —¿Qué cosa? —Seguir ahí. Si ya te dijeron que no, que no es necesario, incluso te ignoran, no te dan un lugar. ¿Por qué sigues preocupándote, queriendo estar? —Porque yo también he estado ahí. En ese lugar donde no quieres hablar con nadie, donde rechazas a todos porque duele demasiado y no sabes cómo lidiar con eso. Cuando he estado ahí, siempre he deseado que alguien me pregunte, que insista, aunque sea incómodo. A veces es necesario. —¿Aunque te veas desesperante? —Sí. Prefiero caer mal por intentarlo que quedarme quieto. En los malos momentos hay pocos que se quedan, y lo sé... Por eso quiero estar. Porque siento que, tal vez, me necesita. —¿Y si no? ¿Y si realmente no quiere hablar contigo? —Entonces estoy listo para que me lo diga. Que me eche fuera si quiere, aunque sea con rabia o desprecio. Pero al menos habré provocado algo... Algo que tal vez le ayude a soltar lo que lleva dentro. —¿Y no temes lastimarte más? Ya estás mal, ¿no? —Quizá sí, pero saber ...